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06.07.2023

Las 4 decisiones claves para arrancar un negocio

14 April 2024

Lo que define el éxito o el fracaso de un emprendimiento comercial, más allá del capital para arrancar y el empuje para llevarlo adelante, es un buen punto de partida, es decir, un plan claro para ponerlo en marcha. En este nuevo artículo te presentamos algunos tips que debe tener en cuenta un emprendedor para tomar algunas definiciones claras sobre las cuales cimentar su negocio.

Fijar esa hoja de ruta alrededor de la cual va a gestarse el emprendimiento es un requisito ineludible. Además, estar muy convencidos sobre ese plan de negocios es una de las claves que permite atravesar el “valle de la muerte”. Así, con ese nombre trágico, denominan los expertos en emprendedurismo a la etapa inicial de un proyecto, en la cual hay que esperar que el plan madure, no generará ganancias y deberá ponerse a prueba ante el cliente. Durante esa etapa se enfrenta el test para saber si el producto o el servicio funciona y es demandado por el público. Se trata, además, del momento en que muchas empresas quedan en el camino.
Por eso resulta crucial a la hora de iniciar un emprendimiento tomar 4 decisiones, sin las cuales será muy complejo lanzarse al mercado:

1 – Decidir cuál es la propuesta de valor: No se trata únicamente de diseñar un buen producto o una marca creativa. Hace falta además diseñar una estrategia para hacerle conocer al cliente los beneficios que aporta, la solución que va a brindar a sus necesidades y, en particular, las diferencias con los competidores. La propuesta de valor debe convencer al cliente de que si evalúa los costos y los beneficios, ese producto o esa marca será más conveniente que otras. Sin propuesta de valor consistente, no hay negocio para arrancar.

2 – Decidir cuánto tiempo requiere el proyecto para generar rentabilidad: Atravesar el “valle de la muerte” siempre es complejo pero lo será mucho más si no se establece de antemano cuánto tiempo dura esa etapa. Para edificar un negocio se requiere diseñar un presupuesto que estime los ingresos y los egresos, decidir cuánto capital se está dispuesto a invertir y en qué plazos, fijar los precios del producto o servicio y establecer, de esa forma, la viabilidad del plan en términos económicos. Para que el proyecto no termine naufragando hace falta arrancar sabiendo cuánto tiempo hay que invertir para generar ganancias, o bien, en qué momento será más conveniente poner punto final si no genera los resultados esperados.

3 – Decidir cuál es la estructura disponible: Hace falta establecer con qué recursos (humanos, económicos, tecnológicos, físicos) se cuenta para poner en marcha el negocio. Definir la estructura del emprendimiento siempre es complejo: debe ser lo suficientemente estable para poder planificar pero a la vez tiene que ser flexible para adaptarse a los cambios que pueda haber en el mercado.

4 – Decidir cuál es el mercado al que se apuntará: Ni siquiera los productos de consumo masivo llegan a todos los públicos. Por eso, es necesario definir un cliente objetivo, un público sobre el cual se enfocará no sólo el producto o servicio a vender sino cada una de las acciones de la empresa, lo que incluye su comunicación. Establecer cuál es cliente potencial permite analizarlo con precisión, conocer sus necesidades y, en base a eso, hacerle una oferta mejor que la competencia.

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